DEMOCRATIZACIÓN DE DATOS

CONSTRUCCIÓN DE PLATAFORMAS DIGITALES DE INFORMACIÓN DE LIBRE ACCESO PARA LA INVESTIGACIÓN ACADÉMICA Y PARTICIPACIÓN CIUDADANA

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ANTECEDENTES:

El artículo 18 de la Constitución de la República del Ecuador (2008) determina que “todas las personas, en forma individual o colectiva, tienen derecho a acceder libremente a la información generada por las entidades públicas, o en las privadas que manejen fondos del Estado o realicen funciones públicas”.

De igual manera, el artículo 30 Ibidem establece que “las personas tienen derecho al disfrute pleno de la ciudad y de sus espacios públicos, bajo los principios de sustentabilidad, justicia social, respeto a las diferentes culturas urbanas y equilibrio entre lo urbano y rural. El ejercicio del derecho a la ciudad se basa en la gestión democrática de esta, en la función social y ambiental de la propiedad y de la ciudadanía, y en el ejercicio pleno de la ciudadanía”.

Desde el 2008, en el Ecuador se busca un cambio de paradigma para la planificación de las ciudades, tratando de introducir conceptos y herramientas que permitan a los diferentes municipios atender los problemas multidimensionales de sus territorios.

A partir del concepto del Derecho a la Ciudad, el desarrollo urbano toma una nueva connotación como herramienta fundamental para la planificación, donde a partir de una visión integral, trata de crear ciudades para la gente, inclusivas y donde el suelo ya deja ser considerado como un elemento de “valor de cambio” y segregador, para convertirse en un mecanismo de gestión colectiva y de inclusión.

Uno de los principios en donde se asienta el derecho a la ciudad es la participación ciudadana, destacando la importancia que representa la democratización de la planificación urbana mediante la participación de la población en las decisiones de política pública. Lo anterior no se podría establecer sin la creación de mecanismos de información pública, capaces de almacenar datos accesibles de manera libre y que potencien la investigación territorial, develen sus problemas y colaboren en la aplicación de soluciones mediante decisiones técnicas.

La Nueva Agenda Urbana del 2016 destaca la importancia en la construcción de tecnologías de la información y comunicación como un medio para promover el acceso equitativo y asequible para los ciudadanos, permitiéndoles desarrollar y ejercer su responsabilidad cívica de forma que se amplíe la participación, se fomente la gobernanza responsable y aumente la eficiencia.

Ante esta situación, la academia juega un papel fundamental en la formación de masa crítica (interna y externa) cuya preparación los convierta en participantes activos en la toma de decisiones y para lo cual se deberá construir los medios para impulsar una investigación que desarrolles propuestas de soluciones a los problemas multidimensionales de cada uno de los territorios.

MARCO CONCEPTUAL:

Dentro de la Producción del Espacio, Lefebvre (1974) hace la reflexión sobre como las fuerzas dominantes han influido en la planificación urbana, perfilando las ciudades contemporáneas con una versión mercantilista en todos sus niveles y generando hegemonías espaciales en detrimento de sectores segregados.

Esta hegemonía también se ejerce sobre sociedad, la cultura y el conocimiento relacionados principalmente a actores políticos, personalidades, partidos y expertos, y donde también se ejerce sobre las instituciones y las representaciones locales.

Lefebvre (1974) nos indica que las clases dominantes siempre tratarán de mantener su hegemonía por todos los medios, principalmente el conocimiento, cuya manipulación lo pone al servicio del poder. Para contrastar este escenario se hace fundamental la democratización de la información, de los datos, permitiendo que la mayor parte de la población pueda acceder a ellos e iniciar la construcción de un conocimiento colectivo sobre su entorno.

El desarrollo urbano de las ciudades a mediados del siglo XX, carecían de la posibilidad de una gobernabilidad compartida con la sociedad a la que servía. Los ejemplos fallidos de viviendas construidos en New York por Robert Moses, o su decisión de pasar una vía por la mitad de Washington Square, demostraban que el futuro de las ciudades se encontraba en las visiones de quien en ese momento ostentaban el conocimiento y el poder. Sólo la reacción organizada comunitaria dirigida por la activista Jane Jacobs consiguió detener su construcción, estableciendo la defensa de un desarrollo urbano desde la experiencia colectiva.

Bresciani (2009) nos explica que en la actualidad la gente no está dispuesta a aceptar cualquier proyecto así esté respaldado por las autoridades y los mejores técnicos, ya que “lo que me afecta a mí” se convierte en un postulado a ser considerado dentro del proceso de planificación de una ciudad, con el objetivo de poder celebrar un “contrato social”.

El resultado, son diferentes movimientos sociales preocupados por posicionar sus experiencias, sus vivencias, sus perspectivas dentro de las decisiones tecnocráticas, guiando un proceso participativo donde los resultados permitan la apropiación ciudadana de los resultados. Al mismo tiempo que se generan estos procesos, también se comienza a consolidar un “Capital Social” (Bresciani, 2009), como un producto intangible que se puede relacionar al de un “conocimiento colectivo”, necesario para ejercer una organización, exigir derechos, asumir deberes y comprometerse a una solución.

Trabajando de manera conjunta, la academia y los movimientos sociales pueden volverse en actores importantes dentro de los procesos de desarrollo de la ciudad, mediante su participación activa. Para lograrlo se necesita de más información, ya que la única manera para hacerlo bien es mediante la construcción de conocimiento, rompiendo así las asimetrías de información con los actores que ostentan el poder.

Es deber del Estado y de la academia, de proveer información pública de calidad y educación en torno al tema urbano, con el propósito de apoyar un proceso de preparación estudiantil y ciudadana para que estos sectores promuevan los lineamientos de la ciudad que desean como base de futuras planificaciones.

OBJETIVO PRINCIPAL:

Construir una plataforma digital, cuyos componentes permitan el acceso de libre de investigadores y la sociedad civil, al conocimiento sobre la ciudad y sistemas de georreferenciación espacial.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS:

1.- Establecer una plataforma digital de libre acceso que reúna el trabajo de investigación realizado por el Observatorio de la Producción del Territorio Ecuatoriano.

2.- Crear una librería de libre acceso que reúna la mayor cantidad de documentos sobre temas de ciudad dirigido a la investigación universitaria y ciudadana.

3.- Crear un repositorio digital de libre acceso que congregue información georreferenciada del Ecuador, para generación de análisis espacial dirigido a la investigación académica y ciudadana.

INTEGRANTES:

Arq. Fernando Puente – docente/investigador

Arq. Fernando Zamorano – investigador externo

Arq. Bernardo Rosero – investigador externo

COLABORADORES:

Johana Mier

Bryan Sacancela

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